14 de mayo de 2012

Noel Gallagher, el vuelo de







El último bloque de la noche comenzó con “Let The Lord Shine a Light on Me” y el éxtasis llegó con tres emblemáticos temas de Oasis con los que cerró la noche: “Whatever”, “Little by Little” y “Don’t Look Back in Anger”, cuyo coro fue cantado a todo pulmón por el público. Sin duda, el momento más alto de la noche.
El escenario estaba vacío y todo hacía indicar que la banda realizaría el clásico ‘Encore’. El público debía pedir que la banda regrese. En cambio, el silencio se apoderó del lugar. ¿Fui el único al que le preocupó que Noel no volviera para interpretar los clásicos temas de Oasis con los que había cerrado los primeros conciertos de esta gira Latinoamericana? Al parecer se habían acabado las barras. No se volvió a corear el nombre del músico como al principio. Sin embargo, la banda volvió a aparecer. Pero Noel, que no se calla nada, nos dio una lección. “No han gritado lo suficiente, yo grito más fuerte”.
El concierto alcanzó un punto alto al escucharse los acordes de “(Stranded On) The Wrong Beach”, anunciada por el propio Gallagher como la última canción. Al terminar, se retiró junto con su banda, dejando un acople a un volumen altísimo –como algunos creen que se debe terminar un concierto-, haciéndonos recordar aquel concierto de Oasis en el Estadio Nacional en el 2009.

La versión acústica de “Supersonic” permitía a los músicos de la banda tomar un descanso y a nosotros suspirar. “Necesito ser yo mismo. No puedo ser alguien más”, cantaba Noel en lo que parecía una declaración de independencia. Siguió volando alto: llegaron “(I Wanna Live a Dream in my) Record Machine”, “AKA What a Life!”, “Soldier Boys and Jesus Freaks” y “AKA Broken Arrow”, matizando con temas de Oasis como “Talk Tonight” y “Half The World Away”, que el public coreó por completo. “Puedo ver a esa gente ahí”, dijo señalando a la tribuna del estadio. La gente retomó la barra. “Olé, olé, olé, olé… Noel, Noel…”.
Luego llegó el momento de interpretar el grueso de canciones escritas por él para el “High Flying Birds”, entre otras propias. Quedó demostrado que el inglés ha dejado un poco de lado el rock para ofrecernos brit pop puro. Y como tal, no había pierde. “The Good Rebel”, “The Death of You and Me” y “Freaky Teeth” nos invitaron a volar junto con ellos al ritmo del teclado.
Veinte minutos pasaron para que el ex guitarrista de Oasis ofreciera sus primeras palabras al público. “Muchas gracias, buenas noches. ¿Cómo se sienten todos? Es bueno estar de regreso en su hermoso país”, dijo, ante la ovación de las casi tres mil personas presentes. “Voy a cantar una canción que compuse aquí”, fueron sus palabras antes de interpretar “If I Had a Gun”, primer sencillo de su nuevo disco.
El público se entregó por completo desde el comienzo a un Noel que de arranque nos entregó dos temas de Oasis, con más contenido que explosión: “(It’s Good) To Be Free” y “Mucky Fingers”. Estábamos ante la celebración de la que nos había hablado el inglés en entrevistas anteriores, la de su libertad. Después de “Everybody’s on the Run” se escucharon los primeros “olé, olé, olé, olé… Noel, Noel…”, pero hasta el momento Gallagher, fiel a su estilo, se dedicaba a lo suyo, la música.
En los parlantes sonaba “If I Had a Gun” y el público reunido en la tribuna norte del estadio San Marcos daba los primeros gritos. Era una versión del tema hecha por Amorphous Androgynous, que nos preparaba para lo que estaba por venir. A las 9 en punto, haciendo honor a la puntualidad inglesa de la que todos hemos oído hablar, Noel Gallagher saltó al escenario junto con Jeremy Stacey, Russell Pritchard, Mike Rowe y Tim Smith. Sus High Flying Birds.


(Publicado originalmente en Luces de El Comercio, el domingo 13 de mayo de 2012)

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