14 de mayo de 2012

Hacer el bien nunca fue tan malo

Hacemos el bien porque el bien es en lo que creemos.
No hacemos el bien para sentir pena de los que se equivocaron.
Hacemos el bien porque no hacerlo significa que estamos haciendo el mal. 
No hacemos el bien para jactarnos de eso, porque entonces también estaríamos haciendo mal.
Hacemos el bien porque siempre vamos a fallar.
No hacemos el bien para sentirnos bien, aunque así nos sintamos.
Hacemos el bien porque no nos avergüenza.
No hacemos el bien porque a veces hay gente que no nos deja hacerlo.
Hacemos el bien porque si hacemos el mal significa que nos hemos rendido en la vida.
No hacemos el bien por interés.
Hacemos el bien porque alguien, al menos uno solo lo hizo antes por nosotros.
No hacemos el bien para ganar la salvación.
Hacemos el bien porque el mundo, nuestro país, nuestra ciudad, nuestro distrito y nuestra casa lo necesitan.
No hacemos el bien para señalar a los que hacen mal.
Hacemos el bien porque lo necesitamos.
No hacemos el bien para ser ejemplo de los demás (aunque así sea).
Hacemos el bien porque los demás lo necesitan.
No hacemos el bien para que la gente sepa que estamos haciendo el bien.
Hacemos el bien porque hemos sido creados para hacer el bien (y también el mal).
No hacemos el bien para pedir dinero a cambio.
Hacemos el bien porque hemos decidido hacerlo (y algunos nos tienen pena).
No hacemos el bien porque a veces decidimos no hacerlo.
Hacemos el bien porque en el mundo hacen falta personas que lo hagan.
No hacemos el bien porque nunca nos enseñaron lo que era bueno.
Hacemos el bien porque el mal ya tiene muchos seguidores.
No hacemos el bien porque nos hirieron.
Hacemos el bien porque, a veces, somos hipócritas.
No hacemos el bien porque no queremos hacerlo.
Hacemos el bien porque no todos somos perfectos.
No hacemos el bien para rendirnos y dejar de hacerlo por la inconstancia de otros.
Hacemos el bien porque creemos en alguien mucho más grande que nos dice que no será en vano.
No hacemos el bien para conseguir un mejor puesto de trabajo. A eso, a veces, se llega haciendo el mal.
Hacemos el bien porque a veces nos equivocamos.
No hacemos el bien para acabar con el mal. No pretendemos acabar con él.
Hacemos el bien porque decir que se hace el bien está de moda.
No hacemos el bien esperando recibir algo a cambio.
Hacemos el bien porque somos sinceros al hacerlo.

Hacemos el bien porque, para nosotros, no hay otra opción.


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